Y mientras tanto, yo y otros, que disfrutamos jugando con un pad
normal y corriente en nuestras manos, que gustamos de juegos de mayor o menor
complejidad solos en un rincón o en compañía (real u online) de nuestros
hermanos y hermanas de batalla, volvemos a ser unos parias. Nosotros, que hemos
sido fieles al sector, que hemos creado comunidades, que hemos visto la
evolución de una industria mucho más grande de lo que otros ignoran, los que
nos hemos comido la puta tarta de chocolate, somos de nuevo los apestados que
estamos enganchados a los videojuegos porque no somos casual, ahora somos
hardcore.